domingo, 22 de marzo de 2015

Raíz del pensamiento revolucionario





Los militantes de la cultura revolucionaria,  de la canción necesaria, como todos los años nos organizamos para caminar junto al pueblo Paraguanero, la marcha de los claveles, desde la casa natal de “Alí Primera” hasta su tumba, pero no vamos en procesión para ir a visitar a un muerto si no a decirle al mundo que aún el legado de Alí sigue presente, desde que inicia el mes de febrero  los integrantes de la Casa de la Cultura Popular “Alí Rodríguez” comenzamos a organizarnos a introducir cartas a las instituciones burocráticas, que aún no comprenden la necesidad de cambiar, de ser eficiente y cumplir con el pueblo, la cultura, además de aportar para la construcción de un hombre nuevo en una nueva sociedad.
Así pasamos casi todas las primeras semanas del mes de febrero, necesitábamos la respuesta urgente de un transporte,  para trasladarnos desde el Municipio Juan José Mora (Morón) Estado Carabobo, hasta Punto Fijo (Paraguaná) Estado Falcón, nos reuníamos casi a diario para desarrollar alternativa de traslado si las instituciones no daban respuesta del transporte.
Fue hasta el viernes 20, a eso de las 2 de la tarde, que el compañero Juan Peraza nos da la gran noticia PEQUIVEN nos aprobó el transporte, no se hizo esperar, Duglas y Cesar, organizadores de la C.C.P.A.R,  empezaron a enviar mensajes de texto a todos los militantes y amigos de la casa de la cultura, “Confirmado el transporte salida mañana 2PM  desde la casa de la cultura confirmar asistencia”  mensaje corto que alegraba corazones y lleno de voluntad revolucionaria.


Llegó el sábado, desde muy temprano los compañeros comienzan  a organizarse, la compañera Solangel, junto a Cesar, organizan panes rellenos, Mirla y su hija cocinan arroz con pollo,  Douglas dirige, Juan Peraza, se preocupa desde temprano por el autobús, corría el día, después del medio día, se empezaron a concentrar en la sede de la casa de la cultura, las cara de felicidad de cada uno no la podían ocultar; ir acompañar el legado del panita Alí es algo grande para todos militantes de la cultura, llegaron con canto y  sonido de cuatro, en la mano las comidas que prepararon en las casas, la llegada del transporte era a las dos de la tarde, llego puntual, pasada las dos de la tarde los compañeros y amigos seguían llamando a los organizadores del viaje para que los esperaran que estaban cerca, ellos acaban de salir de trabajar, a las 4 pm se dio la partida, el cuatro empezó a sonar, no basta rezar, tin marin, entre otras, las risas, los cuentos, el tarareo de canciones, ver el atardecer  por la ventana del transporte. Así trascurrió el viaje.
Asimismo, las 6 horas de viaje fue de encontrarnos con la camaradería, la solidaridad, las ganas de que cada uno de nosotros tiene, de cambiar esta sociedad, con esa idea llegamos a Punto Fijo, al barrio Alí Primera  de Paraguaná del estado Falcón, ya la vigilia había comenzado, los cantores tomaban espacio en la tarima, los Guaraguao, Caraota ñema y taja, el grupo Pueblo, Paul Gillman, Montecano, el hermano de Alí entre otros, a todos los escuchamos, algunos aprovechaban para hacer sus críticas contra la corrupción y los funcionarios vagos mal llamado revolucionario del Gobierno.
Mientras las agrupaciones cantaban, los gritos aturdían ¡Viva Alí, Viva Chávez! Así paso la noche, a eso de tres a cuatro de la madrugada llegaron varios buces del estado Zulia, ya estábamos descansando dentro del transporte,  a la 6am nos fuimos despertando cada uno, nos aseamos y fuimos a museo estaba cerrado no supieron explicarnos el motivo, la gente cantaba tarareaba y la expresión de la gente era una canto, una pasión que si Alí viviera dijera, mi canción aun sirve enciende la llama de los corazones de los oprimido, los trabajadores en fin de los revolucionario, pasaron las horas y con la entonación de nuestra música, las más hermosa, el Himno Nacional, comienza la marcha, un rio de gente cada uno con su clavel en la mano, entre chubasco y sol inclemente  paraguanero, las personas empieza a caminar, la brisa se llevaba la voz de los cantores que por la vía cantaban, estoy seguro que Alí los escucho,  las personas que desde la casa veían la marcha  colocaron a las puertas música de Alí, así a paso de vencedores, como caminante que se hace camino al andar llegamos al cementerio, en fila, rapidito, bonito, organizadito como lo diría Alí, las personas  fueron llegando a ver la tumba de Alí para decirle presente, estamos presente tu música aún nos inspira a luchar por una mejor sociedad. Al ver la tumba y prometernos nosotros mismo, que seguiremos la lucha, además de vivir para hacer de la cultura una insurgencia, retornamos a nuestros hogares llenos de más ganas revolucionaria.

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