Desde hace al menos un año, la campaña pro migratoria que adelantó la extrema derecha venezolana e internacional para alentar a que millones de venezolanos dejaran su país, totalmente saboteado y bloqueado por el régimen de Estados Unidos, la Unión Europea y gobiernos cómplices en Latinoamérica, ha cambiado de perspectiva, pues al parecer el objetivo que tenían planteado contra Venezuela ha fracasado y ahora aquella falsa solidaridad se ha convertido en un muro plagado de la más recalcitrante xenofobia.

Un reportaje de la agencia rusa Sputnik habla sobre el cambio evidenciado ahora mismo en las acciones de los gobiernos, que en países como Ecuador, Colombia, Chile, Perú, entre otros, ya no guardan temor en demostrar que les molesta la presencia de venezolanos en sus países.

Un gran ejemplo es Perú, que en menos de tres años pasó de una política del Gobierno proclive a la migración venezolana a una total estrategia antivenezolana; y así pasar de alentar a los venezolanos para que migraran a Perú ahora han dispuesto un férreo bloqueo militar en la frontera.

Resalta Sputnik que hace tan solo 34 meses, el entonces presidente peruano, Pedro Pablo Kuczynski, hacía un llamado público al pueblo venezolano. «Los venezolanos son bienvenidos al Perú porque en los años 70, cuando aquí había una dictadura, muchos peruanos se fueron a Venezuela. O sea que, venezolanos, bienvenidos al Perú, vengan aquí y les pagaremos los sueldos de ley”, dijo en marzo de 2018 el entonces presidente.

A esa invitación atendieron miles de venezolanos. Primero llegaron personas de clase media alta, dirigentes políticos que huían de investigaciones de la justicia venezolana y, luego, ciudadanos de los sectores más empobrecidos que vieron en esa propuesta una oportunidad para rehacer sus vidas. Según un informe de Unicef, hasta febrero de 2020, cerca de 860.000 venezolanos migraron hacia Perú.

«Llegaron vestidos con la bandera, se ponían gorros y chaquetas con la bandera venezolana porque era una forma de evidenciar que estaban ahí y vendían en la calle sus tizanas y sus arepas. La gente, muy solidariamente, se las compraba para ayudarlos porque nosotros no somos ni de arepas ni de tizanas. Pero la gente les compraba sus productos y les daban mensajes de apoyo para que siguieran adelante», explica el sociólogo peruano, Eduardo Aragón.

Pero la armonía duró poco y de inmediato los venezolanos empezaron a denunciar malos tratos, explotación laboral, discriminación y xenofobia por parte de algunos peruanos.

«Muchos venezolanos llegaron pidiendo un trato especial, pidiendo lo que les habían prometido, como facilidades para poder instalarse, ayudas para salir adelante. El problema es que en Perú no hay infraestructura para estas exigencias porque este país no tiene saldadas ni siquiera las carencias de su propia población», indica Aragón.

Además del ofrecimiento que hizo el entonces presidente Kuczynski, muchos venezolanos se vieron seducidos por el «milagro peruano», un término con el que se ha destacado el crecimiento económico y sostenido que ha tenido Perú durante la última década.

«Se estrellaron contra la realidad y se dieron cuenta de que ese milagro económico peruano que les habían vendido no era tal, sino que aquí hay que buscárselas. Perú les abrió las puertas, pero prácticamente se les abandonó porque no ha sido una migración planificada, sino que fue un favor político a Estados Unidos, porque fue el gobierno estadounidense el que pidió a los países vecinos que acogieran a los venezolanos que supuestamente ‘huían», resalta Aragón.

De acuerdo con un informe del Banco Mundial de julio de 2020, la mayoría de los venezolanos que viven en Perú no han podido acceder a un trabajo formal, a una vivienda ni a atención sanitaria.

«También se estrellaron contra el neoliberalismo porque acá nadie te da nada. El neoliberalismo les exige que si quieres tener un nivel de vida tienes que pagarlo. Aquí si no pagas la luz o el agua te la cortan, nadie te garantiza unos servicios básicos, nadie te garantiza una vivienda digna. Acá si te pones a vivir en la calle a nadie le interesa, nadie te da una mano, si no tienes medicinas a nadie le importa», explica el sociólogo.

«Aquí la atención sanitaria no es gratuita, lo que hay es un servicio que se llama SIS (Seguro Integral de Salud), donde va la gente de bajos recursos, pero está pensado para los peruanos. Hace como un año y medio se abrió el sistema del SIS para los inmigrantes y sus familias, y eso provocó una conmoción porque ya el sistema de salud es muy precario para los peruanos y si se sumaban los migrantes, la gente denunciaba que se iban a precarizar más. El mismo modelo neoliberal enfrentó a los últimos contra los penúltimos de la sociedad», añadió.

Aragón también considera que ese trato especial que se le ofreció en un primer momento a los venezolanos fue para desprestigiar al Gobierno venezolano.

«Pensaban que los venezolanos venían a quitarles la salud social, que estaban copando los servicios básicos, que les estaban dando dinero a ellos y a los peruanos no. Incluso, gracias al Gobierno estadounidense se crearon ONG manejadas por dirigentes venezolanos y que contaban con millones de dólares para supuestamente ayudar al inmigrante venezolano, y se creó toda una información entre falsa e inflada que provocó un rechazo de una parte de la población hacia esta migración venezolana», dijo a Sputnik.

La política migratoria de Perú hacia los venezolanos ha pasado por varias etapas en pocos años. Del impulso que se hizo entre 2017 y 2018, a darles permisos temporales de permanencia y, luego, pasar a imponerles una visa especial en 2019 y al ahora bloqueo de la frontera con Ecuador. Aragón explica que ese viraje también se puede palpar en las calles y en los medios de comunicación.

«Los mismos líderes de opinión que pedían por la prensa que abrieran sus puertas y los brazos para apoyar a los hermanos venezolanos que huían del ‘comunismo’ y de ‘la dictadura de Maduro’, se han pasado el suiche y han empezado a informar sobre diferentes formas de delitos que cometen algunos venezolanos. Informan: ‘otra vez una banda de venezolanos asaltó’, ‘otra vez un grupo de venezolanos incurrió en este delito’, ‘otra vez en el asesinato de una familia están involucrados venezolanos’, y este tipo de noticias diarias impactan. Entonces, el venezolano común y silvestre se ha vuelto de cuidado para el peruano. Muchos, incluso, ya no le dan trabajo a un venezolano por el miedo que se ha creado».

«Entonces resulta que ahora, en este momento, no encuentras a un venezolano con la bandera ni con el gorrito tricolor ni vendiendo tizanas ni vendiendo arepas porque la gente empezó a rechazarlos. También porque ha venido una migración que ha sido comandada por grupos de tratantes de personas. Además, se han instalado grupos delictivos de Venezuela, como el Tren de Aragua, que es un grupo violentísimo, de delincuencia organizada y se han empezado a ver delitos de ajuste de cuentas, asesinatos selectivos, y eso, que ahora es tan repetido por los medios, ha creado una xenofobia hacia la visión del venezolano emprendedor, el venezolano que venía acá para jugársela por su país. Entonces ahora todo delito que cometa un venezolano se generaliza», lamenta Aragón.

El 26 de enero, el Gobierno anunció el despliegue de 1.200 efectivos militares y carros de combate del Ejército peruano a la frontera con Ecuador para evitar el ingreso irregular de ciudadanos extranjeros indocumentados que, según indican las autoridades de ese país, en su mayoría son venezolanos y, que por no pasar por controles, podrían agravar la situación sanitaria que atraviesa ese país por el COVID-19.

«Estamos en medio de una campaña política porque en abril son las elecciones presidenciales. Estamos en una situación de pandemia, de emergencia nacional, estamos en una situación de emergencia social y ocurren estas movilizaciones de las Fuerzas Armadas. ¿Hay una utilización política de esto? Sí, hay una utilización política de esto por parte de algunos candidatos, de los candidatos que más defienden el modelo neoliberal porque su propuesta, como lo ha dicho Keiko Fujimori, es la de mano dura. Lo que pasa es que no te dicen que fue ese modelo neoliberal el que fomentó esta migración, que hizo pasar a muchos de ellos sin ningún documento de identidad, sin saber quiénes eran los que cruzaban», resalta Aragón.

Y mientras se difunden imágenes de efectivos policiales peruanos disparando contra familias migrantes venezolanas en la frontera, el panorama en Perú se torna cada vez más alarmante. Desde hace varios días se ven largas filas de peruanos intentando comprar oxígeno, los médicos advierten que los hospitales han colapsado y el número de víctimas mortales por el coronavirus sigue creciendo, cifras que ubican a este país entre los cinco más afectados del continente latinoamericano.

«La pandemia desnudó al milagro peruano y nos ha devuelto a la realidad porque no hay camas suficientes, no hay servicios de salud suficientes, no hay agua suficiente para la población, no hay sistema de saneamiento. ¿Cómo vamos a exigirle a un pueblo que se lave las manos? Es que me parecen tan infames esas campañas por televisión pidiéndole a la gente que se lave las manos con agua y jabón durante 20 segundos cuando el grueso de la población clase media baja no tiene servicio de agua, y el bidón de agua le cuesta carísimo, una buena parte de su sueldo. Entonces, esa situación hace que ese modelo nos golpee en la cara», comentó el sociólogo.

«Porque ese crecimiento de 6% anual de la economía peruana no repercute en el crecimiento del trabajador peruano, es un crecimiento que solo impacta en del bolsillo de las clases dominantes que fueron los únicos que se enriquecieron con este crecimiento, los que explotaron al trabajador haciéndole creer que el llamado «chorreo» les beneficiaría. El ‘chorreo’, esa palabra infame que usó el expresidente Alejandro Toledo para sostener que de la ganancia que llegaba por el boom de la agro exportación, por el boom minero, petrolero o del gas, le tenía que chorrear al pueblo y que esas migajas eran suficientes para todos», acotó.

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